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6 de junio de 2010

Apostando

En la mitad del verano, ahí cuando hace más calor, se me presentó el diablo invitándome a hacer una apuesta. Tenía tan poco que perder, y tan poco que ganar, que aceptar o no, no determinaría una repercusión grave, así que decidí hacer la apuesta. Me puse contento al ganarla, ¡había vencido al diablo (ni más ni menos)! Pero el premio fue más una carga que un placer, así que lo dejé por ahí.

Un mes después vuelve aparecer este personaje con una apuesta más intrépida: mayores riesgos y premio más suculento. Luego de ganarle una vez, y pensando nuevamente que perder no tenía una implicación directamente negativa, acepté con soberbia mostrándome osado. ¿Quien iba a pensarlo? ¡Otra vez gané! Disfruté muchísimo esta vez, ¡ahora el premio si valía la pena!

No había pasado ni una semana desde entonces, que el señor, por cierto muy bien vestido, me visitó otra vez por una apuesta más alta y de premio mayor incluso al anterior. La frecuencia con la que viene hacia mí, sumado a mi facilidad para ganarle me despertaron sospechas. "Ideas mías", pensé, "Al fin de cuenta, tengo que aprovechar mi racha ganadora" me decía a mi mismo. Al igual que antes, volví a ganar, y al igual que antes me puse contento.

Había ganado mucho, realmente mucho. Muchísimo. Tanto que no me dí cuenta que superaba mi capacidad de contención. Tenía demasiado y no podía con ello, intenté de una y otra forma manejarlo, pero me superó y se me terminó yendo todo.

Fue ahí cuando tomé cuenta que yo no le había ganado a nadie, fue él quien siempre me había dejado ganar.

No perdí más que lo que le gané en las apuestas, así que no estoy muy angustiado por ello, aunque me amargué un poco al principio, tengo que aceptarlo. ¡Pero al fin de cuenta estoy como al principio!

Luego de esta experiencia se me presentan ciertas preguntas, las cuales nunca podre responder con toda certeza. ¿Por qué el diablo me había dejado ganar todo este tiempo, para luego desaparecer? ¿Lo hizo para darme una lección? ¿Para aprender a tener cautela de las cosas? ¿O simplemente para burlarse de mi un rato? Quizás no sea el primero con el que se entretiene de esa forma, no lo sé...

En fin, hoy en día estoy con posibilidad de hacer apuestas, varias apuestas, cientos de apuestas, miles de apuestas! Algunas con más riesgos, otras no tanto. Me gustaría usar mis experiencias recientes para tomar alguna decisión sabia. Pero como todas las preguntas que tengo acerca de lo que pasó no han sido respondidas, no he logrado formular una moraleja con respecto a que hacer en estos casos. Por ende, supongo que actuaré de la misma forma de siempre lo he hecho...

P.D: Volvió mi hermana de Buenos Aires, me trajo "Al otro lado del espejo, y lo que Alicia encontró allí" de Lewis Carroll, así que me voy a leer!

3 comentarios:

Koizumi UtHena~ dijo...

Muy interesante la entrada
:)

espero q tes geniaal!!!

TKM!

Koizumi UtHena~

Anónimo dijo...

Sos Dc. Parnassus. ^__^u

Saludos (a vos, tu hermana y tus padres) . eNeGe310 (elbubu)

http://enege310.blogspot.com


PD: No entro a mi cuenta por que no estoy en casa.

Pulpo Variete dijo...

Muy bueno tu blog te invito a visitar el mio es sobre bandas emergentes.
http://pulpovariete.blogspot.com/